
Uno de los desafíos competitivos que enfrenta América latina es mejorar la calidad de su potencial humano y asegurar que los trabajadores puedan actualizar y certificar sus competencias laborales a lo largo de la vida, mejorando su aporte a las empresas y a su propia empleabilidad, por tanto es necesario que el trabajador pueda mostrarle al empleador actual o potencial cuáles son las destrezas y conocimientos que efectivamente posee, hecho especialmente clave en el caso de trabajadores sin reconocimientos formales de su calificación.
Según la OIT, Organización Internacional del Trabajo, una buena categorización de la competencia, que permite aproximarse mejor a las siguientes definiciones, es la que diferencia tres enfoques. El primero concibe la competencia como la capacidad de ejecutar las tareas; el segundo la concentra en atributos personales (actitudes, capacidades) y el tercero, denominado “holístico”, incluye a los dos anteriores.

Por definición “las competencias laborales son el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que aplicadas o demostradas en situaciones del ámbito productivo, tanto en un empleo como en una unidad para la generación de ingreso por cuenta propia, se traducen en resultados efectivos que contribuyen al logro de los objetivos de la organización o negocio”. En otras palabras, sobresale aquella definición que las describe como la capacidad efectiva para llevar a cabo exitosamente una actividad laboral plenamente identificada (Iberfop-Oei, en Huerta, Pérez y Castellanos, 2000).
La implementación de la gestión del talento humano en los diferentes niveles
de la pirámide administrativa debe contribuir a elevar la calidad en el sector
productivo, de servicios y en general del sector empleador, en tal forma que
estos sean coherente con la articulación con el sector formativo o las instituciones
educativas que forman a sus futuros empleados, lo cual se comprueba en el
aumento de la pertinencia y pertenencia de los currículos, mayor sistematicidad
en los procesos de gestión del talento humano en las empresas, estrategias
didácticas y de evaluación más ajustadas a los procesos de desempeño y del
aprendizaje significativo, así como el reconocimiento de los aprendizajes
previos y una mayor integración entre teoría y práctica.
El propósito del COMCOM 2010 en su cuarta versión es Identificar las principales aplicaciones del enfoque basado en competencias en la formación para el trabajo y el emprendimiento y en la selección, desarrollo y evaluación de desempeño del personal en las organizaciones del sector productivo.
Le esperamos!
Roger Loaiza Alvarez
Director general